No podemos ignorarlo,articulo de Carolina Vasquez

EL QUINTO PATIO

Niñas violadas

NO SÓLO PROVOCA INDIGNA­CION. También incredulidad al comprobar que a casi una semana de haberse publicado el re­portaje titulado “Niñas y adoles­centes son violadas en Sector TI del Preventivo”, no se ha sabido de una acción inmediata del Mi­nisterio Público, el presidente no ha hecho declaración alguna sobre el tema, tampoco el Pro­curador de los Derechos Huma­nos y, a pesar de que el asunto huele a puro tráfico humano permitido por los guardias del sistema penitenciario, tampoco ha reaccionado la Cicig.
Para cualquier persona me­dianamente sensata, la medida obvia sería prohibir absoluta­mente el ingreso de menores en las instalaciones de las cár­celes. El equipo de investiga­ción del vespertino La Hora comprobó que ni siquiera los guardias se atreven a ingresar en el sector 11, controlado por Los Cholos, pero sí permiten a niñas y adolescentes adentrar­se en esas galeras y quedar a merced de los delincuentes más peligrosos, crueles y san­guinarios de que se tenga regis­tro en este país.
Los detalles son espeluz­nantes: gritos y llantos incon­trolables, niñas retiradas de las instalaciones por los bombe­ros porque ya no pueden cami­nar y; peor aún, la indiferencia de_quienes podrían detener esa auténtica masacre que se co­mete a diario y con absoluta impunidad contra las infortu­nadas víctimas.
Un reportaje de Mariela Castañón, publicado por La Hora, desnuda el tráfico de niñas y adolescentes en el sistema penitenciario.
Se supone, por declaracio­nes de testigos, que son lleva­das a la fuerza por algún adulto, o ingresan para evitar que las amenazas proferidas desde el interior de la prisión se vuel­van una realidad con el asesi­nato de sus padres o hermanos. De cualquier modo, no hay jus­tificación alguna para el silen­cio y la pasividad de las autori­dades ante una situación que
se puede evitar con medidas mucho más restrictivas en el ingreso de visitas en prisiones.
Como herramienta, existe la Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Perso­nas, la cual, como todo avance legal para la protección de las minorías, costó años de intensa actividad política para que al fin se aprobara, porque eviden­temente afectó los intereses de gente poderosa que ha hecho de esos crímenes una fructífe­ra fuente de enriquecimiento.
Los monstruos del sector 11 ya no pueden seguir benefi­ciándose de la ineficacia de los controles del sistema peniten­ciario, recibiendo como pre­mio la libertad de abusar, tortu­rar y destruir la mente, el cuer­po y la vida de estas niñas y adolescentes. Sin embargo, las autoridades parecen esperar denuncias formales para ac­tuar en este caso más que evi­dente de delito flagrante, lo cual convierte al Estado en cómplice y, por tanto, corres­ponsable de esta barbarie per­petrada a plena luz del día y sin obstáculo alguno.
elquintopatio@gmail.com

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